También conocido como "cake inglés" o "budín inglés".
Se tiene constancia de la existencia de un pan dulce relleno de frutas y frutos secos desde la Antigüedad. A partir de la Edad Media y la Edad Moderna se fueron refinando las recetas a las que se le añadieron especias y frutas que se habían conservado en azúcar, confitadas y/o escarchadas. Es típico de hacer en fechas navideñas.
Hay muchas recetas y modos de preparar este bizcocho, tras probar varias de ellas, acabé creando la mía propia, que es con la que más me gustó el resultado. En unas recetas se usa solo mantequilla, yo he bajado la cantidad y añadí aceite, con este cambio se da más jugosidad al bizcocho y queda menos duro. Este bizcocho es una de mis excepciones respeto al uso del aceite de oliva en la repostería, ya que me gusta más cómo queda con el de girasol, porque no le da sabor. La receta es así:
- 250 gramos de harina de trigo blanca.
- 50 gramos de mantequilla derretida.
- 50 gramos de aceite de girasol.
- 1 yogur de limón.
- Zumo y ralladura de 1 limón, de tamaño un poco más grande que un huevo.
- 125 gramos de fruta confitada de colores, además de pasas y/o arándanos secos. También se pueden poner frutos secos como avellanas, nueces o almendras.
- 125 gramos de azúcar blanco o moreno. Yo usé moreno, pero no panela.
- Pizca de sal.
- 8 gramos de levadura química, no de panadería.
- 2 huevos L
- 3 cucharadas de coco rallado.
- Media cucharadita de canela y otra media de jengibre.
- 4 cucharadas de ron, que se usarán una vez el bizcocho esté hecho.
En un vaso de batidora de cuchillas se añaden todos los ingredientes menos la harina, la levadura y las frutas confitadas. La harina y levadura se tamizan con un colador sobre un recipiente, luego se añaden las frutas, canela y jengibre y se mezcla con la harina, esto es para que una vez hecho el bizcocho, las frutas se repartan bien y no se queden en el fondo.
Los demás ingredientes, que estarán en la jarra o vaso de la batidora, se trituran hasta tener un batido. Luego se añade al recipiente con la harina y las frutas y se integra hasta que no queden partículas de harina. No hay que batir demasiado la mezcla, solo integrar.
Se lleva a un molde enharinado o con papel de horno. Usé un molde de 25cm de largo, 11 de ancho y 7 de alto. Le puse un poco de coco rallado por encima. Se hornea unos 35/45 minutos (según el horno) a 180 grados. En cuanto se saca del horno y sin desmoldarlo, se le echan las 4 cucharadas de ron por encima.
Yo no lo desmoldo, lo dejo enfriar en el propio molde tapado con una bolsa, para que retenga toda la humedad posible. Al día siguiente, lo desmoldo. Personalmente me gusta cómo queda tras guardarlo en la nevera.
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