Estas galletas de jengibre, típicas en las fechas navideñas son especiales porque están hechas con aceite de oliva virgen extra en lugar de mantequilla, además llevan un poco de harina integral y ralladura de naranja. De todas maneras, la receta se puede hacer con mantequilla, sustituyéndola por la misma cantidad de aceite.
· 80 gramos de azúcar moreno, como panela.
· 2 cucharadas soperas de miel o melaza negra de caña.
· 100 gramos de harina integral.
· 200 gramos de harina blanca.
· Pizca de sal.
· 2 cucharaditas de jengibre en polvo.
· 1 cucharadita de canela.
· Media cucharadita de nuez moscada.
· 70 gramos de aceite de oliva virgen extra.
· 1 huevo L.
· Ralladura y zumo de media naranja.
Mezclar y batir con unas varillas manuales: huevo, miel, azúcar,
sal, especias, aceite, ralladura y zumo de naranja. Añadir las harinas
tamizadas con un colador. Mezclar hasta tener una masa compacta, no hay que
amasar, solo juntar la masa hasta tener una bola uniforme.
Aplanar la masa hasta tener una torta de unos 3 cm de grosor,
envolver en plástico o papel de horno y guardar en la nevera. Es mejor tener la
masa en la nevera hasta el día siguiente, así los sabores están más integrados
y la masa estará bien fría para manipularla.
Estirar la masa hasta tener 3 o 4 milímetros de grosor y
cortar con un cortador o como se prefiera. Si no tienes o no quieres usar
cortador, cuando hagas la masa y la vayas a envolver para guardar en la nevera,
puedes hacer un cilindro de unos 5 o 6 cm de diámetro. Al día siguiente, recortas
la masa en rodajas y las horneas. Como la masa no lleva levadura, las galletas
no crecen nada, así que no hace falta dejar mucho espacio entre las galletas sobre
la bandeja.
Yo usé un cortador de un muñeco de jengibre. Es mejor
congelar las galletas mínimo 15 minutos para que no pierdan la forma en el
horno. El horno hay que precalentarlo hasta que llegue a 180 grados, por
cierto, recomiendo comprar un termómetro de horno. Las galletas las horneo durante
10 minutos, según mi horno. Las saqué del horno en cuanto empezaron a tomar
color los bordes. Enfríalas sobre una rejilla. Se conservan muy bien en una
lata metálica, con una servilleta de papel en la base.

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