Se dice que los macarons son de las elaboraciones más
complejas de hacer en repostería. Lo cierto es que su preparación requiere un
poco de técnica, probablemente no salgan a la primera, o sí, depende de cómo te
manejes en la cocina.
A mí me salieron a la tercera, las
dos veces anteriores cometí errores que no sabía, como el punto exacto del
merengue y el secado que hay que darles antes de hornearlos. De aspecto no
estaban bien, pero de sabor sí, salieron unas galletas de almendra planas, como
si fueran tejas. XD
Por otra parte, es un postre al que
no se le puede rebajar el azúcar, porque entonces hay más probabilidad de que
no salga como queremos. Tras seguir varias recetas, en las que usaban muchísima
azúcar, colorantes, etc., terminé por hacer yo una propia, en la que no se use
tanta azúcar pero con la que sí acaben saliendo bien. Los ingredientes son:
- 80 gramos de harina de almendra, que es básicamente almendras molidas muy finas.
- 15 gramos de cacao puro. Los hago de chocolate porque me gusta y porque como no soy fan de los colorantes artificiales, el cacao es la mejor opción para darles color, y sabor.
- 70 gramos de claras de huevo, son 2 claras, aproximadamente.
- 45 gramos de azúcar blanca normal.
- 100 gramos de azúcar glas, yo la hago triturando azúcar normal en un molinillo de café.
- 1 cucharadita de zumo de limón.
- Pizca de sal.
Coge un recipiente, preferiblemente
de metal, cerámica o vidrio, añade una cucharadita de vinagre y con una
servilleta, limpia el recipiente, repartiendo así el vinagre por todo el
interior. Añade las claras, con cuidado de que no tengan restos de yema, ya que
si los hay, tardarás más en montar el merengue. Obviamente NO TIRES las yemas, úsalas
en otra cosa, escribo esto porque hay cada gente…
Añade a la claras el zumo de limón y
la sal, bate con unas varillas eléctricas (a mano se tarda mucho, pero sale) a
velocidad media, ve añadiendo los 45 gramos de azúcar en forma de lluvia y bate
hasta tener un merengue firme que al girar el recipiente no caiga ni se mueva.
En otro recipiente mezcla: harina
de almendras, cacao y azúcar glas. Tamiza con un colador esta mezcla sobre el
merengue, los grumos que queden de almendras molidas, no los eches. Mezcla suavemente
con movimientos envolventes usando una espátula de silicona, llevando la masa
de las paredes del recipiente hasta su centro, como si fuera un remolino.
Hay que dejar de mezclar cuando se
llega al punto de cinta, esto será cuando al levantar la espátula, la mezcla fluya
en forma de cinta hasta el punto de poder formar un 8, y que el dibujo se
mantenga en la superficie unos segundos. La masa no puede quedar muy líquida.
Puede pasar que el merengue no
monte bien y no quede firme, en ese caso tamiza los ingredientes secos y mezcla
un poco, lo justo hasta integrarlos y obtener el punto de cinta. A mí me pasó
esto una vez y también me salieron los macarons.
Pon el relleno en una manga pastelera
con una boquilla lisa. Para dar forma, recomiendo usar un tapete especial para
macarons, pero si no tienes, dibuja unos círculos, del tamaño de una oreo, en
un papel de horno, luego le das la vuelta al papel y te guías por los dibujos.
Pon la silicona o papel de horno en
una bandeja y con la manga en forma vertical, a 2 cm de distancia sobre círculo,
presiona suavemente para que salga la masa, no llegues hasta el borde del círculo,
deja unos 3 milímetros, ya que la masa se expande un poco. Cuando los tengas
todos, dale un golpe seco, no muy fuerte, a la bandeja para que se asienten. Si
ves que quedan algunas burbujas de aire, rómpelas con un palillo o alfiler.
Ahora hay que secar los macarons,
lo mejor es meterlos al horno a 50 grados con la puerta entre abierta, esto
puede llevar de 30 minutos a 1 hora. A los 30 minutos, hay que tocarlos, si no
se quedan pegados a los dedos, y están secos y un poco firmes, están listos. Sácalos
del horno y precaliéntalo a 160 grados, una vez llegue a esa temperatura, hornéalos
durante 10 o 15 minutos, según el horno.
Al sacarlos del horno no se pueden
tocar, hay que dejar que se enfríen, porque salen muy blandos y se rompen.
Estarán bien hechos si han formado el pie,
esto se le dice al borde rugoso que tienen. También es importante que no hayan
reventado o agrietado por arriba, si lo han hecho, quiere decir que no estaban lo bastante secos para
hornearlos.
Los rellené con una crema de
chocolate blanco que hice derritiendo en
el microondas 100 gramos de chocolate blanco junto con 40 gramos de leche,
luego lo dejé enfriar y obtuve una pasta cremosa. También les puse media
cucharadita de mermelada de frambuesas. Guárdalos en un recipiente hermético en
la nevera si hace calor, fuera si hace frio. Espera hasta el día siguiente para
comerlos.
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