Helado de limón

 


Este es un helado muy fácil de hacer, no necesita azúcar invertido ni leche condensada. También se puede hacer con naranjas o mandarinas. Es un helado que sabe a limón de verdad, no como esos que son helados de leche con aromas artificiales. Para hacerlo se necesita:

  • 300 gramos de limones enteros, sin pelar. Suelen ser unos 3 limones medianos, el fin es obtener ese peso, independiente del tamaño del limón, lo mismo son 3 o 5. No es necesario tener justo 300 gramos, el peso puede oscilar hasta 350 gramos, pero no más.
  • 300 gramos de azúcar, será el miso peso de los limones.
  • 300 gramos de agua, mismo peso de limones y azúcar.
  • Pizca de sal.
  • 500 gramos de nata de montar fría.
  • 300 gramos de leche entera.
  • Media cucharadita rasa de cúrcuma. Es opcional, si quieres que tenga un poco de color amarillo.

El helado tiene dos pasos:

Mermelada de limón:

Lo primero es lavar los limones. Si puedes, usa limones que no estén cubiertos por cera, esto es común en algunos supermercados para conservar los cítricos. Esos limones hay que lavarlos con agua caliente y frotarlos con un estropajo limpio con cuidado de no romper su piel.

Yo uso limones de un limonero que conozco, así que solo los lavo para quitarles el polvo o manchas que tengan. Usa limones frescos, de piel tersa y que al rascarlos con la uña, puedas oler su aroma.

Córtalos a trozos, ponlos en un recipiente con tapa y añade el azúcar y la sal. Agita el recipiente y déjalo reposar fuera de la nevera. Puedes hacer todo esto por la noche y dejar los limones hasta el día siguiente, que es como yo lo hago. Haciéndolo así, el amargor de la piel blanca (conocida como albedo o mesocarpio) del limón se reduce bastante gracias al azúcar y la sal.

A la mañana siguiente, los limones habrán soltado agua, pon todo en un vaso de batidora y añade 300 gramos de agua, tritúralo todo y ponlo en una sartén antiadherente, cocina a fuego medio hasta que la mermelada se vuelva un poco transparente y haya espesado, estará lista cuando al coger con una cuchara un poco de mermelada, pasases el dedo y se quede la línea sin juntarse.

Crema del helado:

Deja enfriar la mermelada un poco y vuélvela a poner en el vaso de la batidora y añade los 300 gramos de leche, si quieres puedes poner aquí la cúrcuma. Tritura hasta tener un batido.

Monta la nata, que tiene que estar muy fría, de haber pasado toda la noche en la nevera. Cuando esté montada, añade el batido anterior y con movimientos envolventes ve mezclando hasta tener una crema homogénea. El resultado deberá ser una crema ligeramente grumosa, debido a los trocitos de piel de limón.

Pon la crema en un recipiente grande metálico y guárdalo en el congelador. Es necesario que el recipiente sea metálico ya que los de plástico pueden romperse a medida que el helado vaya congelándose y nos cueste más mezclarlo.

A cada hora, mezcla la crema para evitar que se cristalice la superficie. Yo hago esto por la mañana y así luego tengo tiempo de mezclar durante el día. Al día siguiente ya estará listo el helado. No debe quedar muy duro porque tiene el azúcar que ayuda a que no endurezca. A veces le añado pepitas de chocolate blanco o negro.

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