- Un molde de 20 cm de diámetro.
- 500 gramos de queso crema, puedes usar la marca que prefieras, pero que no sea “light”. La poca grasa que tiene el normal, ayuda a dar cremosidad a la tarta.
- 60 gramos de queso semicurado y un poco tierno, cualquiera de marca blanca sirve.
- 20 gramos de queso curado de sabor fuerte, por ejemplo: parmesano o uno similar.
- 4 huevos M.
- 125 gramos de azúcar blanca o morena, pero no panela.
- 25 gramos de miel, yo usé de castaño.
- Ralladura de un limón, de un tamaño un poco más grande que un huevo.
- 200 gramos de nata para montar.
- 120 gramos de yogur griego, con o sin azúcar, según prefieras.
- Pizca de sal.
Se
precalienta el horno a 250 grados con calor de arriba y abajo.
Rallar los
quesos y limón con un rallador fino y ponerlos junto con todos los demás
ingredientes en un vaso de batidora o recipiente grande, de un litro y medio o
dos de capacidad, y triturar hasta tener una mezcla líquida y homogénea.
Verter la mezcla sobre el molde forrado con papel de
horno humedecido y hornear por 30/35 minutos.
La tarta estará cuando haya subido, la superficie esté
dorada y al sacarla se tambalee como un flan. Si al pincharla con un palillo, sale
limpio, es que está cocida.
Una vez sale del horno, se empieza a bajar, es normal. Cuando se baje y no esté tan caliente, se tapa el molde con un plato, tapa o plástico. La tarta se guarda dentro del molde tapado y en la nevera hasta el día siguiente.
Si quieres
poner una base para la tarta, yo la hago así:
- 100 gramos de galletas, como las María.
- 40 gramos de mantequilla fría.
- 2 cucharadas de leche.
- 1 cucharada de azúcar, aquí sí se puede usar panela.
- 1 cucharadita de miel.
- Media cucharadita de canela.
- Pizca de sal.
Añade todos los ingredientes a una picadora y muele hasta tener una textura de migas o de tierra mojada que se compacte al apretarla con las manos. Si no tienes picadora, machaca las galletas hasta hacerlas casi polvo y añade los demás ingredientes, en este caso, pon la mantequilla derretida. Pon la masa en el molde, forrado con papel de horno, y compáctala con una cuchara o como mejor te venga, luego pones la mezcla de la tarta y la llevas al horno.
Consejos:
Las cantidades que pongo son para
un molde de 20 cm, si es más grande, la tarta quedará más fina y el tiempo de horneado
cambiará. Se puede usar uno de 18. Yo uso un molde desmontable metálico y le pongo
el papel de horno mojado para que se adapte mejor.
No recomiendo usar panela en la
mezcla de la tarta ya que este tipo de azúcar tiene sabor y puede alterar el gusto
a queso de la tarta. Uso azúcar normal o ese azúcar moreno de caña que tiene un
tono rubio/dorado.
Hay que controlar el horneado ya
que de ello depende la textura de la tarta, en mi horno con 35 minutos a 250 grados
queda muy cremosa. Cada horno es un mundo, así que eso depende del tuyo.
Si quieres que tenga más sabor a limón, añade su zumo. Si no lo añades, no tires el limón porque sólo le hayas rallado la piel, sirve igualmente.
Al verter la mezcla sobre el molde, no pongas un colador o tamiz, los grumillos de los quesos que tiene la mezcla se derretirán al hornearse y darán sabor a la tarta.
Si quieres una tarta de queso con chocolate, la receta es la misma solo que se añade a la mezcla de la tarta 100 gramos de chocolate negro derretido, entre 70% y 80%; y a la base se le pone una cucharada sopera de cacao puro, que son unos 10 gramos.
Toda tarta de queso está mejor si ha reposado en la nevera un día. Puedes
comerla con mermelada o sola.
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