Galletas de aceite de oliva y limón, con y sin mermelada

 


Son unas galletas fáciles de hacer y muy ricas, con el gusto de aceite de oliva virgen extra, que para nada les da un sabor fuerte. En casi todo lo que hago de repostería que lleva aceite, uso el de oliva para ello. Te sugiero leer los consejos al final de la receta, donde hablo de las posibles sustituciones de ingredientes y otros aspectos a tener en cuenta.

Para estas galletas se necesita:

  • 300 gramos de harina de trigo blanca.
  • 100 gramos de azúcar blanca.
  • 70 gramos de aceite de oliva virgen extra.
  • 1 huevo M. 
  • Ralladura de un limón. 
  • 3 cucharadas soperas de zumo de limón. 
  • 1 cucharadita de agua de azahar, es opcional. 
  • Pizca de sal. 
  • 1 cucharadita de miel, yo usé miel de abeja de tomillo.
  • 7 gramos de levadura química.
  • Media cucharadita de canela.

En un recipiente grande pon el azúcar, y sobre ella, ralla el limón para que así los aceites esenciales de su piel impregnen el azúcar y lo aromaticen. Agrega: sal, miel, canela, huevo, aceite, zumo de limón y agua de azahar (si decidiste usarla).

Bate los ingredientes líquidos con unas varillas manuales (no eléctricas) hasta integrarlos todos, y sobre esta mezcla, añade la harina y levadura tamizadas por un colador.

Mezcla con una cuchara hasta tener una masa homogénea y suave, pero firme y que casi no se pegue a las manos, aunque algo se pegará, pero debe ser así. La textura obtenida debe ser parecida a las plastilina.

Aplasta la masa hasta formar un círculo de unos 2 o 3  cm de grosor y envuélvela en plástico, guárdala en una bolsa o recipiente hermético y déjala en la nevera mínimo 1 hora, para que tome consistencia.

Enharina un poco la masa  y estírala hasta tener unos 4 o 5 milímetros de grosor, corta las galletas como prefieras y ponlas en una bandeja con papel de horno o lámina de silicona, dejando entre ellas un centímetro de separación para que no se junten al crecer en el horno.

Puedes hacer bolitas del tamaño de una nuez y aplastarlas, así te ahorras tener que estirar la masa, te recomiendo hace las bolitas de unos 10/15 gramos. También puedes rebozar las galletas en azúcar, decorarlas con cacao en polvo o ponerles un poco de mermelada, yo hice un poco de todo, como ves en las fotos.

Precalienta el horno a 200 grados, y mientras se precalienta, guarda las galletas en el congelador o nevera ya cortadas, pues deben entrar frías al horno. Una vez se alcance la temperatura, mete las galletas a media altura y hornea entre 10 y 15 minutos, baja la temperatura a 180 grados.

En mi horno tardan unos 11 o 12 minutos, pero cada horno es distinto, así que debes fijarte bien. Las galletas estarán hechas cuando estén un poco doradas por los bordes y la base. Al salir del horno están blandas pero a medida que van enfriándose (sobre una rejilla) se quedan crujientes como cualquier galleta común. Guárdalas en un recipiente con tapa.

 Consejos:

Harina: se pueden hacer completamente con harina integral, o sólo la mitad de la harina, que sería 150 gramos integral y 150 blanca. También puedes poner 200 gramos de harina (integral o blanca) y 100 gramos de harina de almendras. Incluso puedes usar una mezcla de harinas sin gluten (fécula de maíz, harina de arroz, trigo sarraceno…), pero siempre deben ser 300 gramos el peso total. También puedes restarle a la harina dos cucharadas y sustituir estas por cacao puro en polvo para tener así unas galletas de chocolate. Siempre hay que tamizar la harina para romper los posibles grumos que tenga y así oxigenarla.

Azúcar: puedes sustituirla por azúcar moreno o panela. No sé como quedará con su equivalente en edulcorante, nunca las hice así.

Masa: la masa debe estar fría a la hora de formar las galletas. Siempre que hago galletas, dejo la masa reposando en la nevera hasta el día siguiente. Una vez tengo las galletas formadas, las llevo al congelador en la propia bandeja del horno, mientras este se precalienta, así cuando llegue el momento de llevarlas al horno, las galletas están casi congeladas, esto evita que se expandan demasiado y que se agrieten, aunque si esto no te preocupa, puedes omitir este paso.

Almacenamiento: usa un recipiente de cristal o una lata, preferiblemente. Añade una servilleta de papel tapando las galletas para que así no absorban humedad y no se ablanden. Si haces algunas con mermelada, estas debes comerlas antes o guardarlas en la nevera ya que por la humedad de la mermelada se pueden reblandecer un poco y no duran tanto como las otras, que están completamente secas.

Estas de la foto las hice de naranja, sustituyendo el limón por la naranja, tanto en ralladura como en zumo. El resto es todo igual.

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