Panna Cotta verdadera, sin gelatina

 


La panna cotta (nata cocida) es un postre típico del Piamonte, región en el noreste de Italia. La receta original usa huevos, concretamente las claras. El uso de la gelatina en esta receta, y en la cocina occidental, en general, empezó a darse a partir de la segunda mitad del siglo XIX, y continúa hasta la actualidad. Uno de los motivos por los que se usa gelatina en lugar de claras en esta receta es por el tiempo. La gelatina da un resultado más inmediato, y en esta época donde todo debe ser rápido y fácil, eso es una ventaja. Sin embargo, con las claras, la receta es mil veces mejor, muchísimo más cremosa, suave y de un sabor imponderable. Es una receta rápida de hacer, pero que requiere su tiempo de espera y horneado. Yo la hago así:

  • 500 gramos de nata de montar con 35% de materia grasa.
  • 5 claras de huevo L.
  • Pizca de sal.
  • 125 gramos de azúcar.

Yo uso las claras de los huevos que usé para hacer la crème brûlée, que solo lleva yemas, las claras las congelé y el día anterior a hacer la panna cotta las descongelé en la nevera, jamás las descongeles en el microondas, pueden cuajarse. Si también usas claras descongeladas, sácalas de la nevera 30 minutos antes de hacer la panna cotta, para que estén a temperatura ambiente.

Calienta la nata, sin que llegue a hervir, con el azúcar en un cazo o en el microondas hasta que el azúcar se haya disuelto, déjala que atempere, pero que no se enfríe por completo. Bate las claras con la pizca de sal a mano, no hay que montar las claras, solo volverlas un poco más liquidas y menos viscosas, hay que romper su estructura y que formen un poco de espuma, pero poca.

Vierte la nata al recipiente de las claras en forma de hilo continuo mientras mueves las claras en cirulos, sin batirlas muy fuerte. Esto es para que se integre bien la nata y no cuaje las claras, en caso de que la nata estuviera demasiado caliente.

Pon un colador sobre una jarra y cuela la mezcla, así queda más fina y las partes más espesas de las claras no pasarán. Se puede poner un poco de caramelo en el fondo de los recipientes. Yo hice un caramelo con zumo de limón, o puedes poner caramelo comprado.

Con esta cantidad salen 6 ramequines de 125 gramos de capacidad (9cm de diámetro y 5 cm de alto), dejando 1 centímetro hasta el borde. Puedes usar también flaneras.

Se hornean a 150 grados al baño maría por 1,30 hora o 2 horas, según el  horno.  En mi horno tardó una hora y media. Recomiendo tapar con papel de aluminio los recipientes y que el agua del baño cubra solo 2 cm del molde. Apago el horno y dejo la bandeja media hora dentro, luego la saco, dejo que enfríen y luego los guardo en la nevera hasta el día siguiente que es cuando se pueden comer. Se pueden comer directamente del recipiente o desmoldarlos.

 

Comentarios